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La Frase de mí Tío

"La precisión...no es casualidad"
Enríque García
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domingo, 4 de agosto de 2024

Los mesoneros de Azkaban

Tener un mejor país, un mejor continente, un mejor planeta, no es trabajo de uno solo. Tener un mejor trabajo, ese sí es esfuerzo de uno solo. Afeitarse, vestirse, motivarse, pulirse, además de armar un buen curriculum de vida, (que resuma en un pedazo de papel que eres el indicado para algo que capaz no termines haciendo) es tarea digna de mesonero, dictando el menú del día a los comensales:

-Tenemos A, B,C,D,E,F,G,H e I. 
 -¿No tienes J?

Esta es una conversa no registrada oficialmente entre dos mesoneros en una de las sucursales de las prisiones mágicas de máxima seguridad mágica, ubicada en un lugar identificado, pero no reconocido por un presunto ministerio de magia en un presunto país mágico, de un continente no-mágico dictatorial:

-         -¿Y esa cara tan pálida? ¿Tú qué?

-      -Es que es mi primer día de trabajo aquí. Y yo pensé que era para trabajar preparando comida de alta cocina, de alta alcurnia: sushi, deditos de queso mozzarella, arepas fritas con mortadela tapara, cerdo salteado con alcachofa y  trufa, cosas así, no sé.

-      -Noooooooo, papi. Usted agache la cabeza y siga órdenes. Que esto es veinticuatro horas al día, siete días a la semana con esta gente. ¡Ponte las pilas rápido y quita esa cara, que ahí vienen con la comida!

 En eso llega el encargado de la comida, que no es el chef, y comienza la retahíla de órdenes sin piedad ni discusión:

-¡Bueno señores, ustedes saben cómo están las cosas ahorita! ¡Mucho trabajo y poco tiempo pa’ estar aclarándole vainas! ¡Ustedes saben ya lo que tienen que hacer, así que vamos dándole pue'!

Con la confianza y experiencia que caracteriza a un mesonero confiado y experimentado, este le pregunta:

- ¿Y tiene las actas de las órdenes que se pidieron?

-¿Qué actas voy a estar teniendo yo, chico?

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 01.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 02.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 03.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 04.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 05.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 06.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 07.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 08.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 09.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 10.

-¿Ajá y estos? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?

-Esas, pa’ la celda 11.-

Después de cierto rato entre oscuridad y repetición monótona, el mesonero más nuevo, más imberbe y asustado del lugar pregunta:

-Disculpe, señor -lord-todo-lo puede-lord , ¿le puedo hacer una pregunta?

-¡Eh, eh, eh! ¡Parámelo ahí! ¡!Soy sargento! ¡Te refieres a mi como sargento! ¿O acaso te meto preso por terrorista, apátrida, incitador al odio, contrabando, concierto para delinquir y equivocarte tú aquí para conmigo de mí? ¿Esa carita de…? ¿Tú eres nuevo aquí o te estás escapando? ¿Qué coño quieres?

- No, no, no, mi sargento-lord-todo-lo-puede-lord. Es mi primer día en esta distinguida y magnifica prisión. Tenía la duda de cuántas celdas hay aquí. Digo.

- ¿Tú estás viendo aquella patica del cerro que se ve allá? Esa es la celda final de Holiscoide. ¡Si bien recuerdo, la recién habíamos mandado a remodelar, así que…sí! ¡Son seiscientas sesenta y seis celdas aproximadamente!

-¿Usted dijo "seiscientas sesenta y seis celdas" señor-lord-todo-lo-puede-lord?

-¡Soy sargento, no señor!

-¡Sí señor!

 -¡No te equivoques! ¿Acaso estás asombrado por ese insignificante número? ¡Prepárate para la cantidad de gente que vas a ver aquí metida! ¡Y muévela, muévela! ¡Ya basta de preguntas pendejas, que apenas termines, tocará comenzar a llevarles el desayuno!

-¡Sí, misa’! ¡Digo, sí señor! ¡Sí, mi sargento-lord-todo-lo-puede-lord!

Al alejarse el sargento bocón de mierda, el mesonero asustado y preocupado se indigna y dice:

-¿Y ahora qué hago con estas bandejas de comida sin las actas? ¿Pa’ ‘ónde Azkaban?


martes, 9 de junio de 2020

La Sagrada Pandiblia

¡Ojo con esto, ‘manitos! No piensen que semejante título le pertenece a algún plato del  icónico programa culinario británico MasterChef, o al chef internacional Sumito Estévez, preparando algún pan pandémico bíblico (de esos que se multiplican cuando toca rendir el pan de cada día), o alguna hostia maléfica hecha de harina de maíz  (entiéndase mini oblea  rellena de Diablitos Underwood).

Desde la antigüedad, siempre se ha pre-establecido que la vida no es eterna, sin embargo el alma sí podría serlo. El filósofo del plato más grande de la antigua Grecia, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, sostenía esta premisa sobre el alma. No hay que ser sabio para reconocer que es así. Me refiero a lo de vivir eternamente. 

La mayoría de los seres humanos y no humanos (sí, existen más seres vivos en este mundo, Esperancita) nacemos, crecemos, rayamos una pared, aprendemos que no se deben rayar las paredes, nos reproducimos (a menos que alguna pandemia no te lo permita),escuchamos una bonita canción, y nos morimos, sin mucho que agregar.

Ahora bien, existen quienes creen firmemente que, luego de abandonar su estadía en este mundo terrenal, existe otro mundo al que se estaría llegando. Unos lo llaman “paraíso”. Yo lo llamo “cruzar la frontera”.

Supongamos que en esta era del Antropoceno digital de encierro pandíblic… ¡Digo! ¡Pandémico! ¡Sí! ¡Pandémico!, te encuentras en un lugar sin internet (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era digital), además te encuentras sin energía eléctrica (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era hidroeléctrica, eólica, petrolera y panel-solarística, que no tiene nada que ver con panel de control ni Panelas de San Joaquín ¡Ojo con esto!). Imaginen ahora, que no tienen servicio de aguas blancas ni afrodescendientes (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era de magnificencia cisterna científica). Adicionalmente, supongamos que en dicho lugar no hay servicio de gas doméstico ni gasolina (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era de hidrocarburos pesos extra pesados). Aunado a esto, imaginen que tampoco tienen servicio telefónico 1G, 2G, 3G, 4G, 5G ni Asereje (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era tecnológica de Blackberrys y Iphone onceses).   

Por si fuera poco, en vista de vivir o establecerte involuntariamente en dicho lugar espacio-tiempo- hipotético- no hipotético-nefasto,  si quisieses ir a reclamarle a los sujetos que deberían velar porque cada uno de estos servicios funcionase, puede que te desapareciesen o te desapareciesen (claro, esto es absurdo, viviendo en plena era de igualados, justicieros, pandemia, pan de bono, #BlackLivesmatter, #LatinLivesmatter, #AllLivesmatter  #JohannaMatterns).

Es re-que-te-obvio que quisieras irte a un paraíso. A un paraíso distante. ¡A cualquier paraíso! De acuerdo a las Sagradas Escrituras, de esas que se pasean entre el Corán, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la famosa bebida gaseosa sabor a cola negra combinada con Mentos, luego de pasar algo de tiempo en una época obscura,  vendría la iluminación de la Justicia Divina, los cuatro jinetes del “Apocalipsis”, los “mil” años de oscuridad (que podrían ser, no sé, dieciséis años a trescientos sesenta y cinco días por año, más cuatro años bisiestos a trescientos sesenta y seis días por año, dándonos siete mil trescientos cuatro días de oscuridad), la caída de los ángeles “Anonymous” , que vendrían a salvarte o a exterminarte, dependiendo de tus métricas.

Yo no soy muy agnóstico ni palíndromo espiritual, como para creer que algo así pueda suceder. Pero… ¿Y si ya está sucediendo? ¿Y si todo tiene su final? ¿Y si nada dura para siempre? ¡Ustedes me van a disculpar! Pero que vayan transcurriendo siete mil trescientos cuatro días de oscuridad en cierto lugar del mundo y contando…ya son como muchos días afrodescendientes a merced, su merced. 

Y es que sumercé debe entender que, quizás sí está acabándose lo que se estaba dando. Hemos estado infectados por los virus de Facebook, Instagram, Twitter, Blogger,  WordPress, Hi5, MySpace, “no-deja-ni-un-mensaje-‘e-texto”,Snapchat, TikTok, Tinder, Badoo ,Duolingo ,WhatssAp , Coursera, Youtube, Ares,Messenger y hasta Microsoft Encarta. Hubo muchas épocas sin nada de esto.  Quizás esos ya eran los paraísos. Hablábamos, escribíamos, escribíamos cartas, rayábamos paredes cual grafiteros enamorados de Capuletos y Capuletas y Montescos y Montescas. Hoy, intentar mandar un mísero mensaje de texto es decirle al mundo que estás loco. ¡Enviar un papel apostillado por correspondencia, una locura!

Quizás ya estamos a punto de terminar este “pandiblia”, donde nos está dando tiempo el supremo, intergaláctico, planetario, creador, Rey de Reyes (EL VERDADERO) para reencontrarnos con el ser humano que nos quiere, el que nos rodea, el que tenemos tiempo viendo pero no mirando. Reencontrarnos con el planeta, con los planetas vecinos,  con las abejas,con las abejas africanas (que son medio asesinas), con los avispones, con los avispones asesinos, con las ballenas, con las ballenas asesinas, con la policía, con los delfines de agua salada, con las toninas de agua dulce, con las águilas calvas, con los murciélagos, con los murciégalos, en fin, ¡Qué mundo tan vagamundo vale! ¡Qué pandemia tan bíblica, sus mercedes!
                                                                              
                                                                                                           #AllLivesmatter


jueves, 18 de julio de 2019

Chernobezuela


 Tenía tanto tiempo sin escribir, que no sabía por donde comenzar. Supongo que así se sintieron los bomberos, la noche que estalló el reactor cuatro de la planta nuclear en Chernóbil, por allá en la vieja e incuestionable (primera vez que uso la palabra incuestionable) URSS Unión Soviética.

El orgullo, la ambición y el caretablismo, hicieron que toda una población pagara las consecuencias de una catástrofe sin presidente. Escribo así, sin presidente, porque se debe estar muy solo en un país, para que el presidente no te diga la verdad sobre un incuestionable desastre chavista cataclísmico.

-  Oye Reinaldo, pero ¿no querrás decir incuestionable desastre socialista cataclísmico?
-         El orden de los factores no altera el desastre.
-         Buen punto, Rey.

Siempre sospeché que, aparte de la radioactividad de la remolacha dentro del estómago o la fusión nuclear intestinal del azúcar con las caraotas, una de las cosas más radioactivas en el planeta eran las maletas de viaje. Cada vez que observaba a una persona, un 31 de diciembre a las 11:59pm con un par de maletas en mano, lista para salir corriendo a darle vueltas a su casa, me decía:
-Debe haber un derrame nuclear-cerebral en ese par de neuronas, para realizar semejante actividad.

Supuestamente, lo hacían para atraer buena suerte y poder viajar afuera del país o del estado, departamento o cantón, donde se vivía en dicho momento. Ahora mírenlos, lejos de sus tierras y no precisamente de vacaciones. ¡Sigan corriendo y paseando maletas! “El tiempo de Dios es perfecto.” Mucho.

Cuando explotó el reactor cuatro en la planta nuclear, toda la radiación se expandió, no solo en el área, sino a otros países de la región. El grafito, componente que protegía el núcleo, explotó en miles de pedazos contaminando toda la zona. -¿Por dónde comenzar a recoger?- me habría preguntado yo, si hubiese estado allí. Debido al Cataflam vivido en ese momento, mas de 50.000 personas fueron desalojadas de Chernóbil.

Actualmente en mi tierra natal, alrededor de 4.000.000 de personas han abandonado el país, producto del desastre de una mata nuclear llamada chavismo. Tengo esperanza de que pronto comenzará la reconstrucción de esa Chernóbil. Porque créanme que no tiene nombre, lo que le hicieron a ese país. Quizás ya no se llama Venezuela, sino Chernobezuela, porque todo lo que lleva la consonante CH, ya indica desastre: Chino y Nacho, Chávez, chavismo, el jugo de remolacha, Chicharito, Chernóbil, el Che Guevara, etch,etch,etch…

Luego del boom de Rápido y Furioso, Harry Potter, Clase 406 y Juego de Tronos, le llegó el momento a la muy aclamada serie de HBO, Chernóbil. En ella, se ve como fueron los momentos luego del desastre y las decisiones tomadas, desde un aspecto pseudo ficcional, tanto para decir lo que sucedió como para decir lo que no sucedió. Yo mejor no digo ni escribo nada. Total. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

En ese momento, se vendió una imagen errónea sobre qué había sucedido realmente en dicho lugar de la antigua Unión Soviética. Lo que vive hoy Venezuela, es un desastre de proporciones incuestionables. Con esa radioactividad roja rojita, muy tóxica, que ha hecho desplazar a muchas familias a otros rincones, se han roto lazos familiares, se rompieron matas de mango y hasta se rompió la relación musical entre Chino y Nacho.

Como sé que el tiempo, la distancia y la relatividad de Dios son perfectos, mañana será un nuevo día. Pasado mañana, también lo será, y es donde espero agarrar lo que uso como maleta (por lo de la radioactividad), para poner un pie en mi Chernobezuela, ya no radiactiva , pero sí radiante, y decirle:

-         Hola, pequeña Veneca… ¡Digo! ¡Venecia! He vuelto. Me regalas un “tres en uno”, por favor.
-         ¿Y eso qué es?
-         ¡Cónchale, vale! ¡El jugo que tiene remolacha, vale!


miércoles, 12 de julio de 2017

Dicta-leva-Dura

“Si te preocupas por lo que los demás piensen de ti, entonces te controlarán”. No estoy seguro si Tyrion Lannister, el comisario Woody de Toy Story  o algún maestro Jedi, dijo eso. Puede que lo haya leído en algún refrán mejor escrito o simplemente estoy inventando disparates, pero hoy más que nunca, el poder está viviendo su peor momento en Venezuela (-Yesssss!).

Aparentemente, si llegas a escribir o si llegas a decir algo que incomode mucho a quien pueda estar en una posición de poder, dentro de un círculo social, pues dicha persona comenzará a practicar ese tipo de actividades llamadas “fichar”, “poner en salsa”  o “cazar” a quien haya sido capaz de tan fehaciente  juicio.  En fin, se molestan contigo.

Para medio entender este feeling  que estoy planteando, imagina que vives en el mundo mágico de Harry Potter. Ahora imagina que hay un mago muy malvado. Ahora quítale la nariz. ¿Qué nos queda? ¡Ajá! ¡El innombrable! ¡No! ¡No es el inter galáctico! ¡El otro malvado!

En dicho mundo, el miedo es tal, que  dicho personaje no es llamado por su nombre propio sino con el supuesto “innombrable”. En Venezuela, la realidad que se vive no tiene un color  muy pastel que se pueda escribir. Tampoco, como para expresar que las cosas se están horneando bien. A mi parecer, cuando un panadero quiere preparar u hornear un producto, debe panificars…¡Epa! ¡Planificarse!  Planificarse para que no le falte nada. Mejor aún: para que no se le exceda la mano, al momento de preparar algo.

Si quieres hacer pan, debes tener harina de trigo, azúcar, energía para amasar y…levadura. Si usas todos los ingredientes correctamente, amasas la masa como debe ser y horneas en el tiempo estipulado, tendrás un buen pan. Ahora bien, ¿Qué pasa si no queda bien horneado? ¿Qué pasa si la masa no “levanta”? ¿Qué pasa si no te preguntas nada en la vida? Siempre es bueno preguntarse cosas. Sobre todo si no se entiende algo. Por ejemplo, al tomar dictado, desde niño…

Llega la maestra de 3er grado y dice:

-Bueno chicos, vamos a tomar un dictado.- a lo que sale un niño…
-¿Una qué, maestra?
-Un dictado, muchachos.
-¿Una qué? ¿Dictadura?- comenta otro por allá.
-¡No! ¡Dic-ta-do!
-Maestra, ¿Qué es una dictadura?- (por cierto, esos niños son bien preguntones).
-¡Ssshhhhh! ¡Silencio niños! ¡No repitan esa palabra!
-¿Cuál, maestra? ¿Dictadura?- replica una niña comiendo torta.
-¡Ssshhhhh! ¡No más! ¡Cuento cinco y todo el mundo en “posición de descanso”!
-¿Y el dictado, maestra?
-¡Silencio, dije!!! ¡Aquí se hace lo que YO diga!
-Maestra, ¿y podemos decir dentadura?- pregunta levantando la mano otra criatura.

-¡Silen…eh, sí! ¡Esa sí! Esa palabra sí la pueden decir. Ahora, haz silencio por favor. Comenzaremos el dictado.-

 ¿Se imaginan a un chef o un panadero que no sepa seguir recetas? ¿Qué nunca haya preguntado nada? ¿Qué no haya tomado dictados nunca? Porque manque sea a la abuela, tuvo que haberle preguntado…

-Abuela, ¿qué le echas tú a ese guiso?
-Na’ guará, mijo. Yo no te voy a decir pero te lo puedo dictar.
-¡Fuego, abuela! ¡Dele, que son pasteles!
- Levadura, tomate, carne, sal marina, y orégano.  
-Díctamelo otra vez, abuela. Que no escuché bien. Le-va-¿qué?…-


Hoy nuestro pueblo y nuestras escuelas se encuentran en una encrucijada histórica. Actualmente nos levantamos como una “masa” de personas que no aguanta tanto calor del horno y, estos que hoy dictaminan sentencias injustas, hoy declaran ingredientes a diestra y siniestra. Aparte de no ir acorde con la receta, no han entendido que se les fue la mano al echarle mucha levadura a la mezcla y, dicho pan… se ha levantado. 

                                          ¡Niños preguntones,sigan levantando sus manos!

lunes, 16 de enero de 2017

¡Te pagué la urna!

           -Sé que no será fácil. Me costará mucho alejarme de ti. Tuve que botar todos mis ahorros. Y lo digo literalmente ¡Los boté! Ya que habían dicho que no servían para nada los billetes de cien.  Luego dijeron que sí y la vida me sonrió. Ahorré otra vez, como pude. Con sacrificio, con garra, con lucha. Le caí a rollo a los que me caían a rollo en los autobuses,  en fin.  Hasta que me dijeron que…ya no dabas más. Que tus horas estaban contadas. Por un momento, te sentí magallanero o caraquista. Estabas liquidado. Sangrando por la herida, literalmente. Pero levanté el rostro. Asumí la realidad y me armé de valor. Crucé la puerta y le dije al señor: “¡Señor, deme una urna para el billete de cien!”
-Pero, ya no estoy muerto. A según, viviré un tiempo más.
-Yo sé, devaluado. Te quedan como cinco días, pero ese no es el punto. Lo que no sabes, fue lo que me costó pagarte la urna, la carta de defunción y hasta el hoyo, allá en el cementerio. Justo al lado de los gloriosos Tigres de Aragua. El respectivo olor a formol de los Leones del Caracas y los Navegantes del Magallanes.  Me fajé, “parí” esos reales, pero ya puedes morir en paz, billete.
-Chamo, no moriré el 20 de Enero. El presidente de los tremendos ideotas, porque hay que reconocer que tiene ideas muy grandes, me dio un mes más de vida.
- ¿Cómo es la taima? ¡No, sí pues! ¡El Terminator! ¡El T-1000 de la economía! Al que le echan, fuego, azúcar, flores, muchos colores, sustancias radiactivas, una gandola de hidrógeno, balas de escopeta, bombas lacrimógenas, bombas incendiarias, etc… ¿y todavía? ‘Ta bien, pues.
-Chamo, en serio. [Cough, cough] (Tose moribundo) Loco, yo también estoy cansado. Allá arriba, en el cielo económico, el San Pedro celestial está molesto conmigo. El arcángel Gabriel me tiene tremendo chalequeo. Que si sí. Que si no. Que si el vuelto. Que si ya no valgo. Que si mi honor. Coooooooooooye. Allá arriba, ellos también tienen cosas qué hacer, para estar esperándolo a uno.
-¡Pero si ya te pagué la urna! ¿Quién me paga esa taima a mí, si no te llegas a morir?
-Tampoco hables feo, Reinaldo. Que tus “ahorros” los gastaste comprando una caja de fósforos.
-‘Mano, usted no sabe lo que me costó pagar esa caja de fósfor… ¡Digo! ¡Esa urna! La masa no está pa’ bollo (de hecho, ni pa’ pastelitos, ni pa’ empanadas, ni pa’ churros, ni pa’ tequeños, ni pa’ arepitas dulces, ni pa’ arepitas andinas) aquí en Venezuela.
-¡Ahhhhhh ‘tas viendo! No sí, pues. ¡Llora! Lo que te falta es que quieras que yo me muera, pa’ agarrarte mi herencia, mi pensión, mi jubilación, mi tarjeta de la garrapata, mi cesta-ticket ¡Mi todo!
-Ah pues, billete de cien. ¿Acaso ustedes los billetes tienen seguro de vida? ¿Liquidez? ¿Plusvalía?
-¿Ah, no lo sabes? ¿No te han dicho sobre…?
-¿Sobre qué…?-

[Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…] el billete no reacciona. No muestra signos vitales ni señales de vida. Al parecer, mientras revisaba su Nokia XpressMusic, vio algo en Dólar Hoy, que sentenció su destino en el cajero.

-¡Rayos! Ahora sí tendré que usar la urna. Y mi mamá, que no encuentra cómo encender la cocina. ¡Rayos!-




jueves, 12 de enero de 2017

Game of Thrones: la llegada de los caminantes.

Desde una de las tierras más lejanas que el hombre pueda imaginarse, un poquito más allá de la Patagonia, llegan llegando ¡Sí, señor! ¡Los más esperados! O bueno… ¡Los menos esperados, no lo sé!!! Con ustedes…damas y caballeros… ¡Los guaaaaiiiiii güoker!

A ver, ¿cómo lo explico? En la famosa serie Game of Thrones , esa que ha ganado más premios que un nerd sacando veintes en el liceo, una de las cosas que reluce durante las seis temporadas de transmisión que llevan y los sopotocientos libros que ha escrito George R.R. Martin, es sin duda el hecho de que “-El frio ya viene-”. Yo entiendo que a veces el frio traume, pero de ahí, a decirles a los niños desde que nacen, que “el frio ya viene” en Winterfell, no sé, me parece como decirle a un niño venezolano… “-Ya vienen las bolsas CLAP-”.

O sea, una cosa que una vez, como que parece que vino, pero llegó, y entonces desapareció, o se robaron el frío, no sé. Una cosa así viene a mi mente. Lo que parece emocionante, dentro de lo que es disfrutar de la serie  que trata sobre el poder, las mujeres en topless, traiciones, mujeres en topless, un enano que es como el primo enano de uno que es muy alzado, mujeres en topless, gente muy malvada,  mujeres en topless, ser Rey en un mundo en el que todos quieren serlo, pero sin respetar a los demás,  mujeres en topless y bueno… más mujeres en topless, es que ya están por llegar unos seres que, según los personajes de la serie, no existen. Los bien llamados White Walker  o “caminantes blancos”.

Ellos vienen a ser personas o animales que murieron, y sus cuerpos no fueron incinerados, por lo que una extraña fuerza suprema mística intergaláctica (que no es la que estás pensando) los trae de vuelta a la vida, y ahora vienen a “tomar” lo que les corresponde por derecho propio, según la serie. Vienen a ser, lo que se conoce en el argot de la fantasía y la ficción, unos zombies.  Si nunca has visto uno, o leído sobre uno o escuchado sobre uno, de manera ficticia, tranquilo. Con imaginarse el cerebro de ciertos presidentes contemporáneos venezolanos de la república, pues darás en el blanco. Debido a lo desnutridos que lucen (claro…son cadáveres), pues dan cierto miedo cuando aparecen.

Supongo que, en pleno siglo XXI, todos los seres nacidos en tierras venezolanas, que ya no viven aquí, al saber que otros venezolanos están dejando esta tierra, para llegar hacia allá donde están ellos, pues dirán: “-¡Mira, allá vienen! ¡Los White Walker Venezolanos! ¡Es tu prima! ¡Es tu primo! ¡Es el conserje! ¡Vienen todos!”.  

Entre las ligeras diferencias entre esos seres ficticios y los venezolanos de hueso, porque obvio que carne ya nos hicieron perder bastante, es que, a pesar de la pepa de sol que recibimos todo el año por ser un país caribeño… ¡Es que sí somos blancos! Pregúntale a  cualquier ingeniero, profesor, doctor, maestro, físico puro, bióloga pura, abogado, administrador de aduanas, mujeres en topless, psicólogo, enfermera; si tener un título universitario, legalizado, apostillado y registrado…no te deja bien limpio. Así blanco, como plateado, tirando a blanco perla, de lo puro y limpio que quedas, ante la situación económica en Venezuela. ¡Quedas en blanco, tus cuentas bancarias…en blanco! Como casi no comes, los dientes no se ensucian. ¡Y como no se ensucian, pues quedan blancos!!! Como el título universitario está recién recibido (que es lo que ata a muchos venezolanos a estar aún en esta tierra)… ¡Pues también está blanco! Así que White Walkers con orgullo, pa’ to’ el mundo, muchachos!

Al terminar una etapa, muchas personas acostumbran a desearle a uno pues buenos deseos, felices años, felicitaciones, felices cumpleaños, “por fin te graduaste” y demás “buenas vibras”. Algo que marca una despedida de un lugar, no son las personas que te rodeen, ni el alcohol que se tome, ni la comida que se coma, ni la ropa que se vista. Lo que marca una despedida, por lo que he notado al estar presente en ciertos momentos académicos de muchas personas, es la bendita canción de Diego Torres “Color Esperanza”. Yo me imagino que esta cancioncita, debe ser como un color blanco, algo así estilo perla, una cosa que cooooooooyeeee que peo, con la cancioncita esa. Puedo suponer, que mucha gente no está encontrando dicha pintura en las Tiendas del Pintor, u otro lugar donde puedan conseguir pinturas para pintar, porque…la cosa está algo-bastante-burda de delicada en mi país.


Yo nunca he pisado un aeropuerto. Ni un puerto. Ni un muerto. ¡Ni siquiera un desierto, para seguir con el juego fonético! Pero ante la ola de muertes que se suscitan (palabra del día: suscitar); en los rincones de toda Venezuela, no me preocupo si un día de estos, llego a pisar algún cerebro presidencial, un puerto, un aeropuerto, un desierto, o hasta un muerto, que obviamente ni habrá caminado lo suficiente ni se habrá pintando la cara, buscando llegar al muro que tanto anhela, para reclamar lo suyo. Trumpco  de peo, el que se formará, si llegan a construir un muro en mi continente americano, en un futuro no muy lejano. Supongo que algunos presidentes magnates en el mundo, son como el Joffrey Baratheon, hijo de Lannister de la era moderna. ¡A seguir caminando! ¡Ahí nos vemos! "La bolsa CLAP está llegando"

viernes, 2 de diciembre de 2016

-¡Posgrado a la vista, capitán!-


      
Luego de seis años universitarios en mi Alma Máter (que vienen a ser como dieciocho semestres en años caninos), he podido llegar a la consecución de una meta. Un objetivo fue logrado. Después de muchos “-Profe, no entendí” y “¿Y se puede hacer en parejas de dos?”, hoy un ciclo se ha cerrado.    
Indiscutiblemente, luego de muchas clases, luchas, paros, rutas, paro, la ruta, paro, paro, paro, paro, ¿pero por qué dic…? , paro, paro, paro, pero, paro, paro, paro…-Sí, ajá, pero-, -Ya va, ‘pérate- paro, paro, paro ¡Por fin, hemos llegado al final de la carrera universitaria!
Una vez Albert Einstein dijo (porque el sujeto decía muchas cosas) “-Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano.” Ahora bien, en este campo de batalla oceánica de la Educación, más de un pirata está navegando. El problema no es navegar en estas aguas. El problema no es montarse en un Titanic. El problema, chico, no es ni siquiera, tener un traje de baño roto (cosa bien bizarra, por cierto. Andar medio desnudo por la playa, y que el único pedacito de tela que te coloques, esté roto. No me godas. O no te godas, en este caso. Traje de baño bien pirata).
El problema es que no todos respetan la grandeza de los mares. Siendo lugar de vida del Kracken, Poseidón, Calamardo  y Aquaman (que ya le van a sacar su película, también), existen marineros que salen sin brújulas, mapas, cartas de navegación, municiones, “certificados de natación” (me imagino que debe existir un equivalente a los certificados de salud), salvavidas, botes salvavidas, potes salvavidas, Salvajitos y hasta sin un capitán. ¿Cómo va a aventurarse un barco sin un capitán? Eso es como una escuela sin director, una hamburguesa sin papas o un país sin presidente. ¡Tienen que estar presentes, vale! ¡Pónganle papitas, cónfiro! ¡Cáspita!
Cuando una tripulación sabe que su capitán está ahí, todo marcha. No significa que algo marche “viento en popa”, pero marcha. Lo importante, como diría el profesor Ramón Querales, es “seguir adelante” (2016). Si ya tenemos las herramientas, los conocimientos de las rutas náuticas, los mapas para conseguir el tesoro de la calidad, un buen crew[1], y hasta dos brújulas (porque siempre es mejor tenerla y no necesitarla, que necesitarlas y no tenerlas. Y más, en medio del océano), invito entonces, camaradas marineros, a que nos lancemos al agua – ¡Ojo! no estoy pidiendo matrimonio- de la enseñanza. ¿Y si hay algún descuido y nos convertimos en piratas? Pues, yo no lo creo. Y si llegamos a serlo, seamos como Jack Sparrow. No lo digo por la pinta, ni por su ropa, ni por su acento, ni por su estilo para caminar o correr. Me refiero a ponerse la mano en el corazón, para hacer las cosas. ¿Quieres ser pirata? ¿Para quitarle a los demás y blablablah? Ese es tu rollo. ¡Que Poseidón te sentencie al fondo “debajo del mar” con Bob Esponja. No yo!

[1] Equipo de personas, que trabaja contigo. Sin titubeo. 

Que si muchos compatriotas dejaron de navegar estas aguas y surcaron otros siete mares, ha sido dolorosamente válido. Ya no comentan sobre Moby Dick, sino “me-moví-de-ahí” en cada puerto del mundo, adonde hacen escala. Ah ¿pero quieres ser un pirata de mar?  Sé un pirata distinto, sin parche ni loro en el hombro. Conocedor de tus aguas y tus creencias. Celebra, cuando encuentres un botín. Ayuda, cuando un gato se esté ahogando…miaugo, miaugo [chiste malo del día, lo sé]. Socorre, cuando alguien no sepa nadar y se esté ahogando. Pesca peces muertos, o sea, pescados, y véndelos a precios accesibles para nutrir a la gente en la costa. Busca una isla, como todo buen marinero o pirata, y desembarca lleno de esperanza. Descubre, no conquistes. Que al descubrir, ya estarás conquistando. Sea en las aguas del conocimiento o del amor. Celebra, con una botella de ron, cuando tengas ron pa’ celebrar. Consigue una sirena y quiérela, para que te acompañe al fin de los mares. Consigue un buen crew, que te apoye hasta el final y no los interrumpa cuando estén habland…

-¡Disculpe, mi capitán!
-¿Qué pasa, vale? ¿No ves que estoy hablando?
-¡Posgrado de Lingüística a la vista!
- ¡Cáspita! ¡Alcen las velas! ¡Todo a estribor! ¡Aumenten a velocidad crucero! ¡Esto se va a descontrolar!

martes, 22 de noviembre de 2016

Una mendigada internacional

Cuando son exactamente las seis y nueve minutos de la mañana, disponiéndome a viajar a la población de Maracay, por la autopista, me doy demasiado de cuenta de que tengo hambre. No es algo que importe, ya que tengo como seis meses sin desayunar, ni almorzar ni cenar. Supongo que realmente uno es estudiante universitario venezolano del siglo equis equis palito.

Ahora bien, luego de esta escritura de paja, reconozco que la palabra merengada suena casi como la palabra mendigada. Toca preguntarse: ¿qué es un mendigo? ¿Qué es una merengada? ¿Por qué me ven extraño las personas que van de a pie, en el autobús, mientras escribo? ¿Tendré cara de mendigo? No sé, digo yo. No sé, mendigo yo.

Debido a que estoy molesto con la descomposición socio- político –La Vinotinto- estructural de mi país (quizás porque tengo tiempo sin tomarme una merengada), necesito echarle la culpa a algo. Hoy le echo la culpa a la generación que se ve conmigo en el espejo. ¡Sí! Mi generación de los años 90’. ¿Qué? ¿Qué por qué? -Elemental, querido Watson-. Bueno, ante el descalabro social y el malandreo por doquier, quizás deba escribir: -Elemental, querido Jackson-. Prosigo. Mendigo.

Me atrevo a acusarnos de culpables, ya que, si durante la época del liceo no hubiésemos hecho recolectas de dinero al momento de graduarnos, o los “¿No tienes cien bolo’ que me regales?”[1], probablemente no estuviésemos pagando los platos rotos,  viviendo esta realidad "pediderística" en autobuses, rutas, terminales, calles, autopistas y avenidas de Venezuela.  Como esa generación se acostumbró a pedir real, hoy vemos con naturalidad que pedir real es normal.  ¡Ojo! Eso es mendigar, digo yo.  Eso es mendigar, mendigo yo.
[1]  Cuando aún usábamos moneditas de un valor medio módico. 

Así como yo, mucha gente odia esa actitud merenguer… ¡Digo! Merengad… ¡Digooo! ¡Mendiguera! Gente físicamente apta, con un léxico decente, con rostros de esperanza, pidiendo real. ¿No te digo yo? ¿No mendigo yo?

Como nosotros somos los culpables (y no hay excusas) de que nuestra razón de pedir moneditas en el liceo, defecó todo esto, me atrevo a ofrecer una solución. Ya que vivimos en la tierra de lo inversamente proporcio-normal, a todos esos conocidos, amigos, hermanos, compatriotas, pitiyanquis, camaradas, escuálidos, enchufados, desenchufados, pranes, protones, fanáticos del salsa casino, fanáticos de la Vinotinto, fanáticos del Yerbalife ¡en fin! a la gente que conozco y que hoy no está en Venezuela… ¿Me pueden regalar un dólar? Uno solo ¿por fa’? Ya que, si por estar pidiendo bolívares se defecó  esta tierra, me imagino que merengueand… [Marejada, marejada…fue tu amor sobre mi almohada; marejada, marejada/ Noches de fantasííííía, las que vivííííí con ella; en busca de una estrellaaaa…] ¡Digo! Mendigando internacionalmente,  pueda pseudo invertir en un pasaje aéreo, o en la reconstrucción de mi país, comprando diccionarios, tablets o video-beams. Incluso medicamentos, para aquellos mendigos que otrora…no lo éramos.

P.S: a todos los que se ven en el espejo, de la generación de los años 90’…espero estén bien.

¿Tienes un dólar que me regales?




miércoles, 27 de enero de 2016

El cono de su DRAE

         

Es bien sabido que, cuando uno se accidenta al manejar un vehículo automotor, se debe tener a la mano un triángulo de seguridad. Se debe colocar a cierta distancia, para advertirle a los otros conductores que hay un vehículo accidentado, próximo al triángulo. En vista de que se ha hecho medio difícil conseguir cosas en nuestra Venezuela, pues desde hace tiempo algunos acostumbran a resolver dicha situación con un cono (a falta del susodicho triángulo).

Ahora bien, desde que vi geometría en la escuela, cuando me hablaban de rectas, triángulos e hipotenusas, yo me asustaba…

-¡Eso es demasiado Confucio, papá!- le decía yo, a mi papá.
-Primero, se dice: confuso. Segundo ¡Claro que no, eso es sencillo!-  (mi papá es profesor de matemática, pero ese no es el punto)

La humanidad sieeeeeeeeeeeempre le ha tenido miedo al cálculo, a los números, a los cálculos con los números y a toda cosa que uno no logre entender. Por ejemplo, los pilotos de avión, e incluso los capitanes de los barcos, le tienen mucho miedo al famoso “Triángulo de las Bermudas”. Supuse por mucho tiempo que era un lugar en el que no se vestía Jean, pantalones de vestir ni monos deportivos ¡pero no! Ese famoso Triángulo de las Bermudas, se refiere a una amplia zona del océano entre Florida, Puerto Rico y las islas Bermudas, donde las cosas DESAPARECEN. Así como lo leen (o como lo oyen, si alguien está escuchando).

Probablemente, ante semejante lugar, con semejante fama pseudo-mística-malandra-cleptómana-de ultra tumba-ratera; todo capitán o piloto aéreo desearía poder ver un triángulo o un cono de seguridad, para no caer en dicho “triángulo”. Tal vez Dios, cuando era niño, no sabía cómo resolver algún ejercicio geométrico, donde había un triángulo. Entonces, agarró dicho ejercicio, lo lanzó por la ventana  y… ¡Voilà! Así nació el Triángulo de las Bermudas. Un fenómeno arriba-abajo-al lado- sobre-natural, que nadie entiende y nadie puede explicar.

Asumo que es como aprender un idioma, o cuando se está aprendiendo, no sé… ¡Español! y alguien pronuncia una palabra de forma incorrecta:
-¿Cómo dijiste? ¡Epaaaaa ya va! ¡El cono de su DRAE[1], así no es!
[1] Diccionario de la Real Academia Española. La mamá de los helados, en cuanto a la lengua castellana se refiere.

¡Sí señor! Como lo han visto aquí, EL CONO DE SU DRAE. ¿O acaso no es culpa de la DRAE la nueva introducción de palabras que tiempo otrora, no tendrían cabida en la boca de un intelectual, por más alcohol etílico que tuviese en su sistema sanguíneo? Que si rompido, basurita, bloguero, murciégalo y hasta bluyín. ¡Sí! ¡Bluyín! ¡Con “i griega[2]” y pegado!
[2] También se pronuncia esta letra como ye (y).

Cuando en Venezuela, en la isla de Puerto Rico, en las calles de República Dominicana o en las tierras de Miami (atestada de cubanos), que pareciera ser una calle de Cuba, uno escucha a un hablante de la lengua Castellana, con ciertas elisiones fonéticas e incluso el más famoso de todos los fenómenos fonéticos, el llamado LAMBDACISMO (que no tiene nada que ver con los lambucios), de pana que provoca sacar un triángulo de seguridad o un cono de esos, bien grande, y pues comenzar a explicarles que, bueno ¡ESO NO SUENA BIEN,VALE! ¡El cono de su DRAE!

Supongo que adentro de la boca de estos sujetos, dentro de lo que es su aparato fonador y toda su composición, existe semerendo Triángulo de las Bermudas, que se lleva cuanta buena palabra está a punto de sonar bien y… ¡SUASH! ¡Desapareció!

Me atrevo a decir que la DRAE ha pecado, dentro de esa mística de darle peso al uso por sobre la norma, de no colocar su buen cono de seguridad, para alertar a los que no hablan bien y  decirles: -Épale, Fulanito. Aguántate ahí. Repíteme la palabra, que eso no se dice así.-

Lástima, debe ser difícil ser miembro de la Real Academia Española y pues…ir manejando el vehículo de la vida lingüística de un idioma tan elegante, complejo y cartelúo como el español…y  no tener un buen triángulo de seguridad (o un cono de seguridad, si no se consigue el triángulo) ¡y sacarlo! Cuando uno escuche, a un accidente de dos patas, hablando a toda velocidad y sin luz de cruce.   
¡El cono de su DRAE!



viernes, 4 de septiembre de 2015

La Snitch Dorada de Simón Bolívar



De acuerdo a J.K. Rowling (la señora que se fumó una bien grande, antes de escribir toda la saga del famoso “niño que vivió”… y no estoy hablando de Peter Pan), el personaje de Harry Potter, era de los pocos que tenía la capacidad o habilidad (quizás único drogadicto de la saga) para ver la famosa “Snitch Dorada”. Una pelotica del tamaño de un mamón, que tiene vida propia y que está desesperada por escapar, de cierta acomplejada persecución, la cual le toca lidiar una que otra vez.

Cuando observas que el becerrito de Harry Potter, junto con otros becerritos, pueden verla y atraparla, tú dices: -¿Los elegidos y tal? ¿Los fenómenos que ven lo que otros no y tal? ¿Los más mente-pollos y tal? (podría ser solo envidia mía, de mí.) Como he estado leyendo sobre la Teoría del Capital, de Karl Marx, he estado nutriéndome sobre la lucha de clases, la burguesía y toda esa paja de la plusvalía y la explotación del hombre por el hombre. Entonces, comencé a hacer un análisis filosófico, o sea, de ladillado, y llegué a la conclusión de que Harry Potter es el primo lejano imaginario, de Simón Bolívar. Nació millonario, con bastantes morocotas de oro y sin hacer nada. Un burgués nato. Un Bolívar en cuestión.  Fue huérfano desde pequeño, aunque luego tuvo a  Hagrid, para que lo cuidase desde que entró a Hogwarts.

Por su parte, Simón Bolívar también fue huérfano desde niño y tuvo a su Hagrid: la Negra Matea. (Habría que investigar si era tan alta como Hagrid). Lo de pobre no hay que discutirlo. Ahora bien, me toca hacer una distinción clasista del asunto porque, Harry se la pasaba con los pobres, los desposeídos, la clase baja, los que no le aportaban nada a la causa, o sea, una muggle, entiéndase “sangre sucia”[1] y un pelirrojo inepto. (Ojo: es lo que vi en la primera película de la saga, cuando buscaban la drog… ¡digo! la coc… ¡digo! La roc… ¡Digo! ¡La piedra filosofal! ¡Eso!) 

[1] Palabras de J.K. Rowling, no mías.
 
 
 O sea, Harry se la pasaba con Hermione y Ron, par de pobres que, una le hacía las tareas y el otro era: -“¡Un insecto!” (en palabras del príncipe de los Saiyajin, Vegeta), así que Harry era el “normal” del asunto. Por otro lado, Simón Bolívar tenia aires, pero de ser, de la escuela de Slytherin  porque… ¡con pobres no se la pasaba! ¡No señor! Tenía dinero, llegó a viajar por Europa, se casó con una española y llegó hasta el monte Sacro y todo. Como todo fanfarrón slytheriano, no creo que se la haya pasado con la minoría, “sangres sucias” ni mucho menos, para lograr esa vaina. ¿Ven? Burgués del carrizo.

Harry Potter se convirtió en buscador del equipo de Quidditch[2] de su escuela a tan corta edad, ya que podía ver la famosa Snitch Dorada. ¿Será quizás ese “sueño americano” de alcanzar algo mejor? ¿De ver y alcanzar esa cosa que pocos ven y alcanzan? ¡Enhorabuena Harry! ¡Eres tú, perrito!   
 [2] Juego ficticio con reglas de baloncesto, fútbol americano, el otro fútbol, también, pero volando sobre escobas como si fuesen brujas. Termina al acabarse el tiempo o al agarrar la Snitch Dorada. Bueh…

                Nuestro Libertador de América, padre de la Patria, miembro de la burguesía parasitaria, el señor de los sopotocientos nombres y apellidos[3], también podía ver la Snitch Dorada. Asumo que esa, era la libertad que logró alcanzar para las cinco naciones, a posteriori. Nada más y nada menos.  
 [3] Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.

Me imagino a Simón Bolívar, cuando vio por primera vez dicha Snitch Dorada:
-¡Sí! ¡La veo! ¡Ahí va! La libertad de mi pueblo. ¡Y de ese pueblo! ¡Y de ese otro! La de los neogranadinos. ¡Allá va! ¡No, mentira! ¡Va por allá! 

Rodeado de puros jóvenes de la casa de Slytherin, diciéndole:

-¡Compórtate, weon! ¿Qué te pasa?- (En un tono burda, burda de sifrino) [Pensamiento burgués parasitario #ModeOn]     

-¿No la ven? ¡Allá va! Libre. Allá subió. Allá bajó. Bajó otra vez. ¡Sí! ¡La libertad de Venezuela!
-Ehhhhhh Simón…eso es una luciérnaga. 

-¡No vale! ¡Eso! Mira, allá va. Ahí subió. Mira cómo va. La libertad. La veo.
-¡O sea, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, te vamos a agradecer que dejes de tomar esos multi-jugos de guayaba y cosas raras de Gryffindor! ¡Eso es de lo último!- [Pensamiento burgués parasitario #ModeOn]    

Se puede apreciar, entender, imaginar, decodificar entonces, que Harry Potter alcanza la Snitch Dorada, en cada juego de Quidditch y gana (cuando juega, porque la broma está ruda ahorita, pa’ comprar escobas…) mientras que Simón José Antonio de la Sant… -¡Nojombre!- (con razón le pusieron Libertador), también alcanzó la Snitch Dorada. Claro, tenía a un trabuco[4] en su equipo. Una Negra Matea Bolívar. Una Manuela Sáenz. Un José Francisco Bermúdez. Un José Antonio Páez. Un Antonio José de Sucre. Un José Félix  Ribas. Un Antonio Ricaurte. Un Ambrosio Plaza. Un Santiago Mariño. Un Simón Rodríguez (que vendría a ser el profesor Dumbledore, en cuestión). ¡Tremendo lujo! Una Venezuela libre. Unida. Gracias a todos ellos. No jugaban para perder.  
[4] Grupo de personas de alto rendimiento, para lo que sea, en términos deportivos. “Las estrellitas”.

Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Todas las escuelas juntas en un mismo mundo. Unidas. Cero lucha de clases. En Venezuela, sería bueno alcanzar esa Snitch Dorada. Esa Venezuela Dorada. Chavistas y opositores. Todos juntos en un mismo mundo. Unidos.