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La Frase de mí Tío

"La precisión...no es casualidad"
Enríque García

martes, 23 de agosto de 2016

El desgaste de agosto


            Agosto fue un mes muy rudo para el venezolano. Pasar de ver las Olimpiadas a vivirlas, no fue una cosa muy normal. Claro, uno no es atleta para decir semejante frase. Pero cuando observas que hay carreras de cinco mil metros, diez mil metros, decatlón y hasta lanzamientos de martillos (que no son martillos) uno se pregunta:

-¿Ah, es que uno puede ganar medallas por eso?

            El venezolano de agosto del 2016, ha tenido que lidiar contra colas inmensas -de más de cinco mil metros- le ha tocado hacer más de diez cosas distintas, para conseguir un producto alimenticio y hasta lanza, no martillos, pero sí mentadas de madres que llegan más lejos que cualquier record olímpico. Este año, se retira Michael Phelps (si no sabes quién es, pues es un sujeto que le ronca al mambo en la natación); se retira Usain Bolt (si no sabes quién es, pues es un sujeto que le ronca al mambo en el atletismo); pero la que no se retira y no es precisamente de las Olimpiadas, es la señorita Tibisay Lucena. ¡Hasta cuándo Tía Tibi!!! Dele chance a otro “atleta”, para ver si ganamos una medalla de oro en cuanto a democracia y esperanza en Venezuela.  

            Aparte de que ya casi termina agosto, también se terminaron los juegos de las Olimpiadas. Mi país solo se trajo tres medallas olímpicas y bastantes diplomas olímpicos (que son como una especie de reconocimiento de consuelo para los primeros cinco atletas que no alcanzaron medalla olímpica en cada disciplina, pero estuvieron cerquita de eso.) Yo no espero una medalla en mi universidad, pero sí espero mi diploma universitario. Está difícil, pero es debido a que aquí, en mi Upel Maracay, al parecer el diploma cuesta más que una medalla olímpica.  Ver tantos atletas del estudio nadar, para morir en la orilla de la graduación, es realmente doloroso en esta competencia orquestada por quienes hoy promueven la “llegada a la meta” ¡Qué moderno es este agosto!   

              La ilusión de ver ganar a los venezolanos se fue desgastando con el pasar de agosto. Desde hacer depósitos en bancos mercantiles hasta formarse en colas por un pedazo de pan que toca multiplicar como hizo Jesucristo, ha sido agotador. Me robaron el teléfono celular hace un mes, y la velocidad con la que salieron corriendo los tres delincuentes, me hizo pensar en que quizás hubiesen traído medallas de oro, allá en las Olimpiadas. ¡Qué lástima que no los llevaron!  

Sin duda alguna, ha sido un mes muy desgastante. Ya se acabaron los juegos olímpicos y me pregunto ¿se acabará esto que estamos viviendo los venezolanos? Porque las mentadas de madres, por parte de la mayoría de los venezolanos, están llegando lejos. Lamentablemente nadie nos dará una medalla por eso.

 El martillo que lanzan aquí, los policías y bachaqueros, está muy rudo. El cuatro por cien metros en atletismo (4x100 metros) que vimos por televisión, no se compara con el seis por mil bolívares (6x1000bs) que nos toca pagar, cada vez que quieres comprar plátanos en la calle. ¡Y ni hablar del tiro con arco! ¿Cuánto malandro o pran venezolano no nos hubiese dejado bien parado allá, si lo hubiésemos llevado? ¡Pero no! Llevemos a los atletas. ¡Qué agosto, pana! ¡Qué agosto!